jueves, 16 de junio de 2016

Puro humo


El doctor y sus controles, mis hijos y sus cuidados, mis amigas y sus consejos. En fin, no me puedo quejar, estoy rodeada de afectos que me obligan a cuidar mi salud. De todas maneras, yo insisto de una manera lúdica en repasar la historia familiar: mi madre y mi abuela murieron ambas después de los 95, sin haber sido ninguna de las dos un ejemplo de vida saludable.
Eso sí, el haber fumado un atado de cigarrillos por día durante 60 años no es algo que hayan hecho mis predecesoras y la tos que me ha venido acompañando en el último tiempo tampoco son una muestra de pulmones limpios. Pero, ¡dejar de fumar a los 75 años! En fin… Tampoco es una empresa que me quede grande, soy tan tesonera como mi mamá. Ella, todo lo que se propuso, lo logró y yo soy su vivo retrato, eso sí.
Llevo 9 días sin tocar un cigarrillo, es esencial que llegue a los diez días. Dicen que es la barrera a vencer. Aunque hoy tengo muchas ganas de dejarme ganar. Estaba caminando como poseída por mi departamento y llena de furia, por eso vine acá, para tomarme un café con leche con churros, algún gusto hoy me tengo que dar. Sí, algo que mejore mi humor.
¿Por qué les habré prometido que, sí o sí, este mes dejaba el cigarrillo? Siempre comprometiéndome a cosas que no son tan fáciles de llevar a cabo, después, claro, exploto por cualquier cosa. ¡Cómo extraño a mi marido! ¡Qué paciencia le tenía a mi mal humor cuando llegar a un objetivo se me hacía arduo! Inculcamos a los chicos la disciplina para alcanzar metas, por momentos reconozco  haber sido un poco severa pero para eso estaba Iván, para bajar un poco la rigidez. Pero tan dura no he sido, viendo con el cariño  con el que hoy me cuidan los chicos.
También tengo a mis amigas, que ayer se mostraron muy contentas. Después de nuestra ronda de té, me preguntaron cómo sobrellevaba esta abstinencia. Y me vieron tan fuerte que ya dieron por logrado lo mío. Pero no, no es tan fácil. Si usted supiera entender… 
- Sí señora, yo la entiendo. Pero, o se sienta en una mesa de las que están en la vereda o lo apaga.  Acá está prohibido fumar. 
- Está bien, che… Llevame el café y los churros afuera. Mañana retomo la  cuenta hasta diez.


 Andrea M. Leiva

No hay comentarios:

Publicar un comentario